Cansado de ver cómo el analfabetismo digital se convertía en un modelo de negocio, decidí que las cosas en el rural se podían hacer de otra forma
Llevo desde 2012 diseñando visuales para eventos a nivel global. Mis contenidos se han usado en miles de eventos alrededor del mundo. Pero paralelamente, algo más estaba pasando: mis círculos más cercanos me pedían ayuda con "cosas de ordenadores".
Durante años lo hice de forma altruista. Ayudaba porque podía, porque veía la necesidad. Pero sobre todo, porque veía algo que me molestaba profundamente: gente siendo estafada por su propio desconocimiento.
Empresas que cobraban fortunas por cosas sencillas. Contratos que ataban a los clientes de por vida. Jerga técnica usada como arma para confundir en lugar de aclarar. El analfabetismo digital convertido en modelo de negocio.
El rural me lo mostró más claro
Alrededor de 2015 empecé a vivir en el rural. Y si el analfabetismo digital era grave en las ciudades, aquí era devastador.
Pero también vi algo más: negocios reales, con productos increíbles, completamente invisibles en internet. O peor aún, con presencias digitales que les costaban un ojo de la cara y no les servían para nada.
Vi queserías artesanales con webs que parecían hechas en 1999.
Vi casas rurales pagando 200€/mes por páginas que no actualizaban desde hace años.
Vi a un productor ecológico atado a un contrato de 3 años con una "agencia" que le cobraba una fortuna por una tienda online que ni él sabía usar ni sus clientes encontraban.
Y lo peor: vi la cara de resignación. "Es que esto es así", "es que no entiendo de ordenadores", "es que me dijeron que era lo normal".
No. No es normal. Y no tiene por qué ser así.
Lo que hago diferente
Identidad Rural nace de una convicción simple: la honestidad debería ser lo normal, no la excepción.
Cuando un cliente me dice "necesito una web", no le vendo una web. Le pregunto para qué la necesita. A veces la respuesta es "sí, necesitas una web". Otras veces es "no, lo que necesitas es arreglar tu Google My Business y te cuesta 0€".
Mi trabajo no es venderte servicios. Mi trabajo es que tu negocio funcione mejor digitalmente, con el mínimo gasto y la mínima dependencia posible.
Por eso limito a 25 clientes. Porque no puedo dedicar tiempo de calidad a más. Porque cada proyecto necesita entenderse, explicarse, y hacerse bien. Porque prefiero rechazar trabajo a hacer las cosas a medias.
El momento que más disfruto
Es ver la cara de incredulidad de un cliente cuando le explico que lo que necesita es mucho más sencillo de lo que le habían dicho.
"¿En serio es solo eso?"
"¿Y por qué la otra empresa me pedía 2.000€?"
"¿Y esto lo puedo cambiar yo mismo después?"
Sí, sí y sí.
No uso jerga técnica porque no la necesito. Las cosas complicadas se pueden explicar de forma simple. Y si no puedes explicar algo con claridad, probablemente no lo entiendes tú mismo.
Mi objetivo
No es "escalar", ni "crecer exponencialmente", ni "posicionarme como líder del sector".
Mi objetivo es simple: mejorar las webs de los negocios del territorio donde vivo.
- Que la quesería de mi comarca tenga una web donde la gente pueda ver qué quesos hace y cómo comprarlos.
- Que la casa rural pueda gestionar sus reservas sin quebraderos de cabeza.
- Que el productor ecológico pueda vender online sin que le cueste más que los beneficios que saca.
Paso a paso. Negocio a negocio. Sin prisa, pero sin pausa.
Cómo trabajo
Sin vueltas
Te digo lo que necesitas, no lo que quiero venderte
Sin alargamientos
Si algo se puede hacer en una semana, no te cobro un mes
Sin dependencia
Te enseño a manejar lo que construyo para ti
Cancelación flexible
Te vas cuando quieras. Tu web sigue 3 meses gratis mientras decides qué hacer
Llámalo como quieras. Yo lo llamo hacer las cosas bien.
Con quién trabajo
Algunos de los proyectos y negocios con los que he colaborado
Vinevinu
Web en WordPress para bodega portuguesa. Sistema de gestión de productos diseñado para que el cliente actualice el catálogo de vinos de forma autónoma. Soporte continuo.